EDUCACION VIRTUAL EN PANDEMIA: UNA PERSPECTIVA DE LA VENEZUELA ACTUAL

 EDUCACION ONLINE: ¿Solución o problema?

En este contexto, la pandemia ha tenido un impacto significativo en el sector educativo. Según el informe de la UNESCO (2020), la misma ha afectado a casi el 68% de la población estudiantil total del mundo, según datos tomados durante la primera semana de junio de 2020. El brote por el nuevo coronavirus ha afectado a aproximadamente 1.200 millones de estudiantes y jóvenes de todo el mundo, ya que casi la totalidad de las instituciones educativas de todos los niveles debieron cancelar sus actividades presenciales al implementar el cierre temporal de las mismas (Kumar, 2020). En este sentido, las administraciones de escuelas, colegios y universidades optaron por conferencias y/o clases en línea como una forma alternativa de reanudar la educación. Aunque el aprendizaje en línea está resultando útil para salvaguardar la salud de los estudiantes y profesores en medio de la pandemia, no es tan eficaz como el aprendizaje convencional (Basilaia y Kvavadze, 2020).

En ese sentido, y en el contexto de los cierres necesarios, la UNESCO señalaba cuestiones tales como: interrupción del aprendizaje, insuficiente alimentación, falta de preparación de los padres para la enseñanza a distancia o desde la casa, acceso desigual a las plataformas de aprendizaje digital, insuficiencias en materia de cuidado de los niños, costos económicos elevados, incidencia mecánica en el sistema de salud, aumento de la presión para los centros escolares que permanecen abiertos y tendencia al incremento de las tasas de abandono escolar. Todos estos elementos y así lo reconoce esta Organización Mundial, no afectan por igual a todos los niños, niñas y adolescentes, en algunos escenarios solo afecta a algunos y en otras de manera desigual.

Por otra parte, la incursión de la Educación online producto de la emergencia, ha dejado de manifiesto la gran brecha digital existente entre las instituciones educativas (en todos sus niveles) y sus docentes, es decir, profesores que manejan la Tecnología de Información y Comunicación (TIC) con sentido pedagógico y que saben cómo planificarlos procesos de aprendizaje en medios virtuales, desafortunadamente son la minoría (Murillo y Duck, 2020; Weeden y Cornwell, 2020).


Tal y como lo señaló la UNESCO (2020) dentro de la continuidad educativa coexisten estrategias y respuestas específicas de lo que realmente es la educación a distancia o remota que la operativizan. Estas pueden entenderse como un conjunto de medidas sectoriales para continuar de manera remota en el hogar el proceso de enseñanza y aprendizaje y que el mismo esté orientado por el currículo oficial u otras actividades socioeducativas.

Muchos han aprendido sobre la marcha, pero las clases y/o actividades académicas virtuales han continuado porque ellos se han capacitado, esforzado y adaptado; muchos de los docentes nunca habían manejado la tecnología como lo han hecho ahora. Los profesores nos han recordado en estos momentos que la docencia es una vocación y que independientemente de los obstáculos y circunstancias han salido adelante.

A pandemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto las carencias y necesidades de las instituciones educativas en Venezuela en materia de infraestructura y de formación del personal académico para llevar a cabo de manera satisfactoria la educación en línea.









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